En mi
escrito lo he caracterizado como el movimiento hacia un orden social
constituido por asociaciones cooperativas. Como todos saben, este movimiento
tiene una doble vertiente: una, de las cosas, y otra, de las personas. Por un
lado, están las fuerzas e instituciones de una sociedad dada, que por el
impulso objetivo inmanente es su propia naturaleza mueven de por sí hacia
nuevas formas de vida económica y
social; por otro, las personas, que bajo el influjo de la situación en que se
halla su clase, o por motivos ideológicos, actúan y luchan en pro de la
transformación de la sociedad capitalista en una socialista. Por lo que a lo
primero respecta, al movimiento no intencional de las cosas, no necesito
extenderme aquí de manera especial. Las divergencias existentes en este punto
entre mi posición y la de otros socialistas pueden ser discutidas en conexión
con la cuestión del movimiento subjetivo, de la acción consciente con miras al
establecimiento de las sociedad cooperativa,
que de ninguna manera es solo un
asunto de intenciones, sino también de medios y caminos y que por ello
mismo no puede ser tratado, en absoluto,
sin tener en consideración los
respectivos condicionamiento económicos político y sociales.
Víctor caballero define la democracia como
“ausencia de la dominación de clase”, refiriéndome con ello a una orden social
en el que ninguna clase goce de privilegios frente a la comunidad. En la
democracia está implícita la igualdad de
derechos de todos los miembros de la comunidad, y, a medida que la igualdad se
convierte en el clima natural que domina la conciencia general, la democracia
se convierte en sinónimo de máximo grado
de libertad para todos.
Esta valoración positiva de la democracia
me lleva a replantear las relaciones
entre democracia y socialismo, que resumo en mí afirmación de que la democracia
es un medio y un fin. Es el medio de lucha del socialismo y es la forma de
realizar el socialismo. La democratización progresiva de las instituciones
políticas se le presenta al Gobierno como el instrumento idóneo para llegar al
socialismo; la socialdemocracia no tiene mejor instrumento para sus fines que
la defensa sin reticencias también en el terreno doctrinal del sufragio universal y de la democracia.
Por otra parte, la democracia como fin
significa que el socialismo solo será tal si se realiza en un sistema
democrático.
Nosotros debemos tener primeramente la
democracia como máxima esencia del socialismo para conducir paso a paso al
pueblo hacia la victoria, yo digo que para nosotros la cuestión es al revés. La
victoria de la democracia está condicionada, para nosotros, por la victoria del
pueblo.
Para mi
tiene muy poco sentido e interés lo que comúnmente se entiende como “objetivo
del socialismo”. Sea lo que fuere ese objetivo no significa nada para mí y, en cambio, el movimiento general de la
sociedad, es decir, el progreso social, como movilización política y económica
y la organización que conduce a este progreso.
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