domingo, 19 de julio de 2015





  
    En mi escrito lo he caracterizado como el movimiento hacia un orden social constituido por asociaciones cooperativas. Como todos saben, este movimiento tiene una doble vertiente: una, de las cosas, y otra, de las personas. Por un lado, están las fuerzas e instituciones de una sociedad dada, que por el impulso objetivo inmanente es su propia naturaleza mueven de por sí hacia nuevas formas de vida económica  y social; por otro, las personas, que bajo el influjo de la situación en que se halla su clase, o por motivos ideológicos, actúan y luchan en pro de la transformación de la sociedad capitalista en una socialista. Por lo que a lo primero respecta, al movimiento no intencional de las cosas, no necesito extenderme aquí de manera especial. Las divergencias existentes en este punto entre mi posición y la de otros socialistas pueden ser discutidas en conexión con la cuestión del movimiento subjetivo, de la acción consciente con miras al establecimiento de las sociedad cooperativa,  que de ninguna manera es solo un  asunto de intenciones, sino también de medios y caminos y que por ello mismo no puede ser  tratado, en absoluto, sin tener en consideración  los respectivos condicionamiento económicos político y sociales.
  Víctor caballero define la democracia como “ausencia de la dominación de clase”, refiriéndome con ello a una orden social en el que ninguna clase goce de privilegios frente a la comunidad. En la democracia está implícita  la igualdad de derechos de todos los miembros de la comunidad, y, a medida que la igualdad se convierte en el clima natural que domina la conciencia general, la democracia se convierte en sinónimo  de máximo grado de libertad para todos.  
  Esta valoración positiva de la democracia me  lleva a replantear las relaciones entre democracia y socialismo, que resumo en mí afirmación de que la democracia es un medio y un fin. Es el medio de lucha del socialismo y es la forma de realizar el socialismo. La democratización progresiva de las instituciones políticas se le presenta al Gobierno como el instrumento idóneo para llegar al socialismo; la socialdemocracia no tiene mejor instrumento para sus fines que la defensa sin reticencias también en el terreno doctrinal  del sufragio universal y de la democracia. Por otra parte, la democracia como  fin significa que el socialismo solo será tal si se realiza en un sistema democrático.

   Nosotros debemos tener primeramente la democracia como máxima esencia del socialismo para conducir paso a paso al pueblo hacia la victoria, yo digo que para nosotros la cuestión es al revés. La victoria de la democracia está condicionada, para nosotros, por la victoria del pueblo.
   Para mi tiene muy poco sentido e interés lo que comúnmente se entiende como “objetivo del socialismo”. Sea lo que fuere ese objetivo no significa nada para mí  y, en cambio, el movimiento general de la sociedad, es decir, el progreso social, como movilización política y económica y la organización que conduce a este progreso.